Bujará
- Coordenadas geográficas: 39°46'29'' N, 64°25'43'' E
- Altitud: 225 m
- Idiomas más hablados: Uzbeko, ruso
- Idioma oficial: Uzbeko
- Población: 280.187 (2024)
- Nacionalidades: Uzbeko, tayiko, ruso, iraní, entre otros
- Zona horaria: UTC+5
- Código telefónico: +998 65
- Códigos postales: 2001XX
- Código de matrícula: 80-84
Bujará, la séptima ciudad más grande de Uzbekistán, tenía una población de 280.187 habitantes a 1 de enero de 2020. Es la capital administrativa de la región de Bujará.
Con una historia de asentamiento humano de más de 5.000 años, y con la ciudad existiendo al menos la mitad de ese tiempo, Bujará ha sido un importante centro a lo largo de la Ruta de la Seda. Desempeñó un papel clave en el comercio, la cultura, la erudición y la religión. La ciudad fue en su momento la capital del Kanato de Bujará y, más tarde, del Emirato de Bujará. También es el lugar de nacimiento del renombrado erudito Imam Bujari, y a menudo se la denomina "Bujará Noble" (Bukhārā-ye sharīf).
La ciudad alberga alrededor de 140 monumentos arquitectónicos, y su centro histórico, lleno de mezquitas y madrazas, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Origen del nombre
El nombre original de Bujará en tiempos antiguos es incierto. El término “Bujará” se refería inicialmente al oasis circundante y puede que solo se asociara con la ciudad en el siglo X.
Algunos historiadores lo rastrean hasta la palabra sánscrita
vihāra, que significa "monasterio budista", lo que coincide con las prácticas de los budistas uigures y chinos que utilizaban este término para sus templos. Aunque hoy quedan pocos vestigios budistas en Bujará, registros históricos árabes, persas, europeos y chinos describen la región como predominantemente budista y zoroástrica antes de las conquistas islámicas.
La primera mención islámica de Bujará proviene de Ubaidullah bin Ziyad, un invasor árabe que la describió como un territorio budista gobernado por una reina regente.

Alternativamente, el nombre podría derivar del término sogdiano
βuxārak, que significa "Lugar de Buena Fortuna", comúnmente usado para monasterios budistas.
Durante la dinastía Tang de China, la ciudad se llamaba Bǔhē, y más tarde evolucionó a Bùhālā (布哈拉) en la transliteración china moderna. Entre los siglos XIX y XX, las fuentes en inglés la llamaban Bokhara, especialmente en el contexto del Gran Juego y el Emirato de Bujará.
Nombres históricos y descripciones
El historiador Muhammad ibn Jafar Narshakhi señaló en su
Historia de Bujará (943–944 d.C.) que la ciudad tuvo varios nombres a lo largo del tiempo, incluidos Numijkat y Bumiskat. En árabe, se la conocía como Madinat al-Sufriya ("Ciudad del Cobre") y Madinat al-Tujjar ("Ciudad de los Mercaderes"). Sin embargo, Bujará permaneció como el nombre más reconocido.

En la Edad Media, la ciudad se llamaba constantemente Bukhārā (بخارا) en textos árabes y persas, mientras que en uzbeko moderno se escribe Buxoro.
El nombre de Bujará incluso fue mitificado en la literatura europea, apareciendo como "Albracca" en el poema épico italiano
Orlando Innamorato de Matteo Maria Boiardo (1483).
Historia
Bujará cuenta con una historia de miles de años, emergiendo como un centro de cultura persa en Asia medieval junto a Samarcanda, especialmente antes del declive de la dinastía timúrida.
Durante el Califato abasí, Bujará estuvo bajo su control hasta 861 d.C. Hacia 850, se convirtió en la capital del Imperio Samánida y fue la cuna del renombrado erudito Imam Bujari. Los samánidas, que afirmaban descender de Bahram Chobin, revitalizaron la cultura persa, posicionando a Bujará como un faro cultural lejos de Bagdad, el corazón del mundo islámico. La ciudad se convirtió en cuna de la Nueva Literatura Persa, con Rudaki, el padre de la poesía persa, componiendo odas celebrando la belleza de Bujará. Su prominencia continuó bajo diversos imperios persas, incluidos los samánidas, karajanidas, jwarizmidas y timúridas.
Sin embargo, la influencia de Bujará comenzó a decaer con la llegada de la dinastía uzbeka en el siglo XVI. Agha Mohammad Khan Qajar, último emperador persa que intentó recuperar la ciudad, fue asesinado antes de lograrlo. Para el siglo XIX, Bujará se había convertido en una ciudad periférica bajo el gobierno de emires locales, los últimos gobernantes persas antes de la conquista del Ejército Rojo.
En el siglo XI, la dinastía turca karajanida incorporó Bujará a su dominio, dejando un legado arquitectónico duradero, incluido el Minarete Kalyan, la mezquita Magoki Attori, palacios y parques.
Legado cultural y espiritual
Ubicada al oeste de Samarcanda, Bujará fue un faro del aprendizaje y pensamiento intelectual en el mundo persa e islámico. Fue la cuna del gran Sheikh Naqshbandi, figura central en la filosofía sufí y las dimensiones espirituales del Islam.
Los artesanos de la ciudad también contribuyeron a su fama. Los textiles
suzani de Bujará, elaborados antes de 1850, son conocidos mundialmente por sus diseños intrincados y su gran calidad artesanal.
Hoy, como capital de la región de Bujará en Uzbekistán, la ciudad sigue siendo un centro vital de comercio, cultura, religión y erudición. Durante la Edad de Oro samánida, Bujará prosperó como centro intelectual del mundo islámico, famoso por sus vastas bibliotecas. Su centro histórico, repleto de mezquitas y madrazas, es Patrimonio de la Humanidad.
Conquistas y conflictos
Bujará ha enfrentado numerosas invasiones a lo largo de su historia. En 1220, Gengis Kan sitió la ciudad durante 15 días. Como centro comercial, Bujará albergó a comerciantes indios de Multán (actual Pakistán), que incluso poseían propiedades en la ciudad. Sin embargo, Bujará y la cercana Jiva también fueron conocidas por su participación en el comercio de esclavos, ganándose el sombrío apodo de "capitales mundiales de la esclavitud".
En el siglo XX, Bujará fue foco de conflictos militares. Fue la última capital del Emirato de Bujará y cayó ante el Ejército Rojo durante la Guerra Civil Rusa. En la Operación de Bujará de 1920, el general bolchevique Mijaíl Frunze lideró un asalto a la ciudad. El 31 de agosto de 1920, el emir Alim Kan huyó a Dusambé y luego a Kabul, Afganistán. El 2 de septiembre, tras intensos combates, la Fortaleza Ark del emir fue destruida, y el Ejército Rojo izó su bandera sobre el Minarete Kalyan. Poco después se estableció el Comité Revolucionario de Toda Bujará, y el gobierno soviético, dirigido por Fayzulla Xoʻjayev, asumió el poder.
De 1920 a 1924, Bujará existió como República Popular Soviética de Bujará antes de integrarse en la República Socialista Soviética de Uzbekistán. El diplomático británico Fitzroy Maclean, quien visitó Bujará en 1938 de manera clandestina, la describió como una "ciudad encantada" con arquitectura comparable a las mejores obras del Renacimiento italiano.
Desafíos y legado moderno
A finales del siglo XX, los conflictos en Afganistán y Tayikistán trajeron refugiados de habla dari y tayika a Bujará y Samarcanda, generando tensiones sobre posibles anexiones a Tayikistán, pese a la ausencia de frontera común.
A través de su arquitectura perdurable, su rica historia y su influencia cultural, Bujará sigue simbolizando un legado que une siglos de comercio, erudición y espiritualidad.
Clima
Bujará posee un clima árido típico de Asia Central (Köppen BWk), con inviernos fríos y veranos calurosos. En enero, la temperatura media máxima es de 6,6°C, mientras que en julio alcanza los 37,2°C. La precipitación anual es mínima, con un promedio de 135 mm.
Debido a la aridez, la agricultura por riego ha sido necesaria desde la antigüedad. Ciudades como Bujará se establecieron cerca de ríos, con redes de canales y reservorios abiertos (
hauzes) para abastecer a la población. En las rutas de caravanas se construyeron reservorios cubiertos, llamados
sardobas, para suministrar agua a viajeros y animales. Sin embargo, el uso intensivo de agroquímicos en la era soviética, la desviación de agua de riego y la falta de tratamiento adecuado han generado problemas ambientales y de salud.
Transporte
Conexiones aéreas y ferroviarias:
El aeropuerto internacional de Bujará conecta la ciudad con destinos principales de Uzbekistán y Rusia. La ciudad también forma un nodo clave en la red ferroviaria uzbeka.
Vías terrestres:
Bujará se encuentra a unos 80 km de la frontera con Turkmenistán, siendo Türkmenabat la ciudad turcomana más cercana, conectada por la carretera M37. Esta carretera se extiende hacia Ashgabat y conecta con Mazar-i-Sharif en Afganistán mediante la M39. Samarcanda está a 215 km al este.
Transporte público:
Como segundo centro de transporte más importante de Uzbekistán después de Taskent, Bujará cuenta con una extensa red de autobuses con más de 45 rutas. La flota está compuesta principalmente por autobuses ISUZU modernos, complementados con vehículos importados de China.
Demografía
Población y composición étnica:
En 2019, la población de Bujará era de 279.200 habitantes. La ciudad, junto con Samarcanda, es un centro cultural para la minoría tayika de Uzbekistán. Históricamente, también fue hogar de la comunidad judía bujarana, cuyos ancestros llegaron en tiempos romanos. Entre 1925 y 2000, la mayoría emigró.
Oficialmente, la población es 82 % uzbeka, 6 % rusa, 4 % tayika, 3 % tártara, y porcentajes menores de coreanos, turcomanos, ucranianos y otros. No obstante, observadores independientes sugieren que los hablantes de tayiko forman la mayoría, mientras que los uzbekos serían una minoría creciente, debido a registros históricos que catalogaban a los tayikos como uzbekos.
Religión:
El islam es la religión dominante, con comunidades cristianas y judías presentes.
Importancia cultural e histórica:
El nombre de Bujará se traduce a menudo como "llena de conocimiento", reflejando su estatus histórico como centro de ciencia y erudición. El poema épico italiano
Orlando Innamorato de Matteo Maria Boiardo la menciona como Albracca, describiéndola como una ciudad fortificada similar a su sitio por Gengis Kan en 1220.
Relaciones internacionales:
Bujará mantiene ciudades hermanas en varios países:
- Alemania: Bonn (desde 1999)
- España: Córdoba (desde 1983)
- Irán: Hamadán, Nishapur
- Tayikistán: Juyand
- Pakistán: Lahore (desde 1995)
- Turquía: Malatya
- Francia: Rueil-Malmaison (desde 1999)
- Estados Unidos: Santa Fe (desde 1988)
Bujará continúa simbolizando el intercambio cultural y la profundidad histórica, manteniendo su relevancia en la era moderna.